A la portada de Informes A la sección "Mi hijo está en una secta"
A la sección "Sectas OnLine"
Artículos sobre temas y grupos diversos
A nuestros informes sobre diversos grupos Nuestro "manual"  Aproximaciones al fenómeno de las sectas El aporte de nuestros visitantes Las noticias publicadas en diferentes medios Nuestras fichas síntesis Enlaces con sitios afines
Sección de documentación Para comunicarse con nosotros

Aproximaciones al fenómeno de las sectas:
¿Qué es una secta?
Definición de "secta"

Última revisión: 10 Jun 2000

No es exagerado afirmar que la relación del hombre con Dios y la exigencia de una experiencia religiosa constituyen el punto crucial de la crisis profunda que afecta al espíritu humano. Mientras sigue avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo muestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapéuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de valores de la sociedad occidental

Juan Pablo II
Discurso al tercer grupo de los Obispos de Estados Unidos, 28 /5/1993

OTRAS PÁGINAS RELACINOADAS

¿QUÉ ES UNA SECTA?

APORTE

Secta / conducta sectaria
¿Qué distingue a una secta?
Religión - Iglesia - Secta

En una cuestión tan amplia como la que tratamos, y de la que tanto se habla, la primera de la dificultades con que tropezamos es lograr un acuerdo acerca de la denominación más adecuada que debiera aplicarse a estos grupos, y el contenido que ha de darse al vocablo elegido.

Muchos son los que prolijamente eluden emplear el término "secta", sobre todo por considerar que tiene una carga despectiva que es preciso dejar de lado para un recto tratamiento del tema. Por esto, deben recurrir a diversos y complicados giros semánticos tales como "nuevas religiones", "nuevos grupos religiosos", "cultos", "movimientos religiosos libres", etc..

Con quienes así consideran la cuestión, coincidimos en que es preciso evitar el tono despectivo que se le suele dar al asunto. Toda opción religiosa es digna del mismo respeto. Pero por otro lado también es cierto que con los giros que se suelen proponer no siempre llegan a precisar el objeto al que nos estamos refiriendo. Cuando decimos "movimientos religiosos libres", siempre hay alguien que pregunta si queremos referirnos a las sectas.

La cuestión de la denominación, se ve además complicada por la amplitud del universo de grupos a los que suele aplicarse el término en cuestión. Consideremos que esta dispersión de la experiencia religiosa ha dado como producto grupos con un número de adherentes reducido y circunscripto (como es el caso del Lineamiento Universal Superior de Valentina de Andrade) o preocupantemente grande como los grupos que se suelen denominar generalmente como "Evangélicos". También hay una gran variedad en la estructuración de las organizaciones: algunas son de corte claramente piramidal, como los Testigos de Jehová; otras en cambio carecen de una estructura fácilmente identificable como los que conocemos como "umbandistas". Para complicar la situación, además hay grupos que tienen un propósito clara y definidamente religioso, como los Mormones; mientras que otros desarrollan "pantallas" que desdibujan su propósito religioso, tal es el caso de muchos grupos de yoga o de ayuda terapéutica; o desarrollan actividades aparentemente de corte puramente comercial, como la Cienciología; o son percibidos primariamente como grupos de choque político, como muchos grupos neo-nazis.

Como contrapartida, aún manteniendo la dificultad para encontrar una definición precisa, culturalmente todos coincidimos de modo intuitivo en lo que queremos expresar cuando hablamos de "sectas". Quizás lo que esté faltando es que despojemos el vocablo de la carga despectiva que se le suele dar.

Nuestro término "secta", se suele afirmar que proviene del latín; aunque no podamos precisar con exactitud su raíz que podría encontrarse tanto en "sequor" (marchar detrás, seguir a un maestro particular), como en "sector" (cortar, separar, sectorizar a partir de un tronco principal). Por esto podemos afirmar que su contenido alude claramente a un grupo o forma social que se separa de un grupo de origen preexistente, en seguimiento de un jefe carismático o de sus enseñanzas.

Esto significa que si tomamos el vocable en su sentido propio, "secta" nos permite designar claramente y con gran amplitud, muchos de los grupos que nos ocupan, sin que ello conlleve carga despectiva alguna. Es más, es en este sentido en el que, durante el siglo I, los escritores romanos se referían a los cristianos como una secta judía: cristiano era aquel que, separándose del tronco histórico del judaísmo, seguía adorando al Dios de Abraham, Isaac y Jacob según las enseñanzas de Jesucristo, Hijo Único de Dios.

Pero además, "secta" es el término que se ha empleado habitualmente en nuestra lengua para traducir el griego "háiresis" usado en el Nuevo Testamento (Ga 5,20; Tt 3,10; 2P 2,1) y con el que los Apóstoles se refieren a las escisiones y grupos heréticos surgidos en la primitiva comunidad cristiana como consecuencia de doctrinas erróneas que se desarrollaban fuera de la comunidad eclesial.

Comprendiendo el término en este sentido, como referido a un grupo que se margina de un contexto social en el que ya no se considera contenido doctrinal, social o afectivamente, y despojándolo de toda connotación que implique desprecio, podemos aplicarlo a lo largo de la historia a distintas profesiones religiosas u organizaciones sociales.

En un principio (como ya señalamos) los cristianos fueron considerados como una secta judía por los historiadores del Imperio Romano, del mismo modo como se consideraba a los fariseos, los saduceos y los esenios como otras tantas sectas o divisiones.

En un tiempo más cercano a nosotros las iglesias surgidas de la Reforma del siglo XVI (el luteranismo, el calvinismo y el anglicanismo entre otras), recibieron en un principio esta misma denominación.

Una consideración particular debemos dar a las grandes religiones del extremo Oriente como el Budismo. En este caso no existen estructuras religiosas claramente definidas (lo que los cristianos solemos denominar "iglesia"), por lo que en estas tradiciones se suele referir a las diversas escuelas que siguen las enseñanzas de diferentes maestros como "sectas". Por lo tanto, el término dentro de este contexto tiene un significado claramente diferente del que tiene en el de una iglesia cristiana.

Sintetizando:

Términos habitualmente en uso:

Dos acepciones al término "secta":

Volver al comienzo

Secta / Conducta Sectaria

Debemos notar especialmente que, de modo contrario a lo que muchas veces se sugiere, al referirnos a una "secta" nos estamos refiriendo básicamente a un concepto sociológico que se aplica tanto al contexto de las comunidades religiosas como al de grupos políticos, deportivos o de cualquier otro tipo; y que no hace en sí mismo referencia al número de sus adherentes o a actitudes formales sino específicamente a la autosegregación a partir de una comunidad de origen. Es en este sentido como han entendido el término los Obispos reunidos en Santo Domingo en octubre de 1992.

Por esto mismo, por tratarse de un concepto que alude eminentemente a pautas propias del comportamiento humano, el fenómeno de las sectas no puede ni debe circunscribirse exclusivamente al ámbito de lo religioso. También hay sectas en el contexto de la política, de la filosofía... hasta en el deporte.

En realidad, lo que debiera preocuparnos o llamar nuestra atención son lo que denominamos "conductas sectarias". Denominamos de este modo a las tendencias internas subyacentes en todo grupo humano que se nuclea alrededor de un concepto aglutinante (que puede ser tanto religioso como político, económico o de otra índole) a separarse y aislarse de su contexto socio-cultural reivindicando la exclusividad de la verdad. Esta tendencia se manifiesta como consecuencia de haber priorizado una afirmación secundaria por encima del verdadero objeto de reunión.

Así, cuando p.e. en un club deportivo un grupo de sus asociados califica su pertenencia a la institución más por el color de las zapatillas que usa, que por la coincidencia con los objetivos institucionales; estamos ante una alteración que ha reemplazado los objetivos primarios del club por elementos de orden claramente accidental. Si esta deformación se ve abonada por el hecho de que el grupo antes mencionado considera que sólo son verdaderos deportistas quienes utilizan tal color de zapatillas, estamos propiamente ante una conducta sectaria: se divide una comunidad sociológica en virtud de una afirmación o característica accidental, calificando a los hombres en función de tal característica.

Esta conducta sociológica es siempre contraproducente, en cualquier ámbito que pueda darse, sea la política, la filosofía, el deporte o la religión. Decimos que se trata de una actitud negativa ya que es en sí misma disolutoria de todo núcleo social verdadero en función de un valor aparente. Conduce a los hombres a perder su objetivo primario, el bien común, y los distrae en el seguimiento de un elemento secundario.

Es una actitud particularmente grave en el ámbito de lo religioso, porque distrae al hombre de su fin trascendente, su vocación primera que es "alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y de este modo salvar su alma", y lo embarca en misiones ficticias, en la búsqueda de pobres remedos de la felicidad verdadera.

Esto ocurre aún en el seno mismo de las que denominamos Iglesias tradicionales cuando se generan grupos y dividisiones en función no de la Gloria de Dios y la salvación de las almas, sino de particularidades circunstanciales que no hacen a la sustancia de la misión que Cristo confiara a su Iglesia: "...id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñadlos a cumplir cuanto os he mandado".

Creemos que en general, en el origen de toda secta hay una conducta de este tipo. Pero esto no quiere decir que toda conducta sectaria siempre se estructura finalmente como secta, y no se la debe confundir con una tal. De algún modo, el sectarismo es una de las tentaciones latentes en todo grupo humano fuertemente unido, por lo que debemos también tener particular cuidado de no confundir la tentación con su concreción.

La tendencia de un grupo es fácilmente corregible si se toma conciencia de ella y no acarrea males mayores; por el contrario puede convertirse en una experiencia enriquecedora. En cambio, la división estructurada ya ha destruido, crea distancias que son en general difícilmente salvables y enfrenta a los hombres de un modo que muchas veces es irreconciliable.

Volver al comienzo

¿Qué distingue a una secta?

Hechas hasta aquí estas salvedades, aún nos quedan numerosas cuestiones por aclarar: ¿Qué es lo que distingue hoy a una secta de una Iglesia?, ¿Porqué un grupo religioso puede ser calificado de secta?

Por el número de sus miembros ciertamente no. En nuestro país (Argentina) por ejemplo, hay minorías étnicas que se agrupan en iglesias y que ninguno de nosotros se atrevería a calificar como secta. Este fue un error desdichadamente frecuente en un tiempo, y que dificultó notablemente el encuadre de la cuestión. El sectarismo no está asociado a que se trate o no de una minoría cultural o religiosa, sino a su agresividad social y cultural.

Argentina es una muestra privilegiada de ello; durante siglos han convivido pacíficamente en la misma sociedad no sólo etnias distintas, sino también confesiones religiosas que en otros lugares del planeta están marcadas con fuertes antagonismos tales como los que enfrentaron y aún hoy enfrentan a cristianos, judíos y musulmanes.

Por otro lado también hay minorías religiosas, como son las diversas iglesias cristianas orientales presentes en el continente americano, y que no por ser minoritarias han sido marginadas, perseguidas o consideradas como sectas. Muy por el contrario, han encontrado aquí un espacio propio que les ha permitido cultivar su identidad cultural y religiosa.

Por otra parte, muchas sectas superan numéricamente en cantidad de adherentes a estos grupos nacionales que acabamos de mencionar. La calificación no pasa evidentemente por el número o una cuestión de minorías.

Según recensiona Yves de Gibon en el artículo "secta" del Diccionario de las Religiones, "la Iglesia es el orden establecido por Dios, institución trascendente y permanente que administra la gracia... y basa su legitimidad en su fundador y en la sucesión de sus jefes. La Iglesia está integrada en la sociedad, cuya buena marcha asegura. La secta, simple comunidad confesional..., se niega a comportarse como responsable de la salvación de todos y, en tono profético, proclama que detenta la verdad y el carácter evangélico puro, pues salvarse es una cuestión personal y no de relación con una institución".

Quizás pueda ayudarnos más la amplia definición descriptiva dada por la Jonhson Foundations Winspread Conference Center, reunida en 1985 en Racine (EE.UU.) y que a nuestro juicio considera tres que son perspectivas complementarias:

"Una secta es un movimiento totalitario, caracterizado por":
1. Perspectiva Psicológica - "la adscripción de personas totalmente dependientes de las ideas de un líder y de las doctrinas del grupo,"
2. Perspectiva Sociológica - "que puede presentarse bajo la forma de identidad religiosa, asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico;"
3. Perspectiva Metodológica - "que utiliza las técnicas de control mental y persuasión coercitiva para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo y pierdan su estructura de pensamiento individual en favor de la idea colectiva y del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia psíquica y un fenómeno de pensamiento colectivo, sin que tenga que ver la personalidad propia del individuo."

Como surge de la lectura de esta definición, en ella se reseñan actitudes, metodologías, recursos en general, que muy posiblemente asociemos no sólo a las que habitualmente denominamos "sectas", sino que también podemos encontrarlos en grupos que pertenecen a cualquiera de las comunidades religiosas tradicionales; e incluso fuera del ámbito religioso, en agrupaciones de corte político, social, deportivo, etc.

Es por esto necesario ser cuidadosos para no perder una perspectiva global y tener en cuenta que un grupo con actitudes sectarias no es estrictamente lo mismo que una secta.

Para ser más precisos, una secta es una agrupación en la que los vicios de conducta a los que hemos denominado "conductas sectarias" se han transformado en estructurales y han llegado a convertirse en característicos de la misma. Así, las actitudes o abusos que son excepcionales o marginales en otros grupos en la secta se convierten en norma.

Según los especialistas, las actitudes o abusos que caracterizan una conducta sectaria deberían encontrarse en su totalidad dentro de un mismo grupo para que pueda ser calificado como una secta. Estas caradterísticas pueden agruparse en los siguientes ítems:

          1. Estructura organizativa piramidal
          2. Sumisión incondicional a la dirigencia.
          3. Anulación de la crítica interna.
          4. Instrumentalización de los adeptos en orden a obtener los fines de la secta.
          5. Ausencia de control de una autoridad superior sobre la secta.
A juicio de algunos investigadores, cuando encontramos todos estos elementos reunidos en un mismo grupo humano no cabría la menor duda de que nos encontramos ante una secta. Pero la dificultad volverá a surgir inevitablemente ante cada caso concreto.

Primero, porque ningún grupo admitirá ser calificado como secta ya que al constituírse en poseedor del monopolio de la verdad y de la salvación considera a cualquier otra agrupación (sea cual fuese su finalidad, su historia y sus dimensiones), como antagónica y en definitiva como secta. Y también porque el manejo que los medios de comunicación suelen hacer estos temas ha cargado al término de un contenido negativo tal que solo una psicología enferma en grado extremo se sentiría halagada de que se le aplicara tal calificativo.

Además, porque dentro de la pluriformidad que presenta actualmente el fenómeno, la ponderación de muchos de estos elementos es muy difícil (este es el caso, por ejemplo, de la instrumentalización de los adeptos). De aquí que nuevamente debamos admitir que la línea divisoria es tan tenue que en muchos casos concretos se cabalga por sobre ella sin siquiera advertirlo.

Vale la pena también tener en cuenta la terminología que ha empleado para referirse al tema la IVª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en los números 142 a 152. En estos puntos, los Obispos latinoamericanos distinguen las que denominan "sectas fundamentalista"', de los llamados "movimientos religiosos libres". De este modo, los obispos reservan el término "secta" para los grupos de origen claramente cristiano que se han desgajado de alguna de las iglesias históricas, mientras que los grupos de origen sincrético, no-cristianos, derivados de las religiones asiáticas, son denominados "movimientos religiosos libres'", quizás para destacar que no son grupos cristianos desgajados de su tronco histórico, sino productos nuevos surgidos de circunstancias diversas.

Religión - Iglesia - Secta

Pero hay otra fuente de confusiones: el empleo errático de los vocablos como "religión", "iglesia" y "secta". Así, es posible que alguien pregunte si el Umbandismo es una iglesia, una religión o una secta..

Cuando hablamos de una religión, estamos refiriéndonos a un sistema doctrinal y ritual a través del cual una comunidad obtiene una serie de respuestas a los interrogantes universales, fruto de una concepción singular acerca del hombre y su posiblidad de relación con la trascendencia. De acuerdo a esta definición, son propiamente religiones el Cristianismo, el Budismo, el Islamismo, el Animismo, etc.

Ahora bien, el Cristianismo como religión merece una consideración particular ya que ha dado origen a través de dos milenio de historia a una serie de comunidades que, aún cuando mantienen como vínculo de unidad su fe en Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, se han congregado en diversas iglesias que se han estructurado a través del espacio geográfico y de los siglos como comunidades identificadas con ciertas peculiaridades doctrinales y rituales. Una iglesia tiene una identidad estructural, doctrinal y ritual que trasciende el tiempo y el espacio. De aquí que en el contexto cristinao haya una Iglesia Católica, otra Ortodoxa, otra Luterana... todas igualmente cristianas, y todas iglesias.

Esta organización eclesial es propia del cristianismo, y no podemos buscar tales estructuras en otras religiones como el Budismo o el Brhamanismo.

Teniendo en cuenta la diferencia existente entre religión e iglesia, la secta es una segmentación de estas unidades antes descriptas, a partir de la adhesión a una enseñanza o práctica particulares al margen de la estructura ritual y doctrinal de las religiones o iglesias. Así, dentro del Budismo encontramos cientos de sectas que hacen referencia a una gama muy variada de maestros espirituales que a lo largo de los siglos han enseñado una gran diversidad de maneras de comprender las enseñanzas de Buda. Este fenómeno de segmentación se da al interior de todas las religiones y las iglesias.

Así, si retomamos la pregunta inicial, el Umbanda no es una religión. La religión propiamente es el Animismo, es decir un sistema ritual y de creencias que rinde culto a las fuerzas latentes en las realidades inanimadas, tales como el agua, el rayo, etc.. Tampoco podría ser una iglesia, ya que no se trata de un sistema cristiano, sino de un sincretismo de origen claramente pagano.

 

Para terminar, creemos importante que hacer algunas precisiones:

Secta - Grupo humano que se automargina de su entorno social, religioso y/o cultural,
al priorizar una afirmación secundaria por encima de la Verdad,
lo cual ocurre generalmente al seguir un maestro particular o su doctrina;
y que por lo tanto se inhabilita a si mismo para la comunión.

Volver al comienzo